Todas las bodas se planifican en el mismo orden, lo sepa la pareja o no. Las que se viven con calma son aquellas en que las decisiones grandes se tomaron temprano y en secuencia, de modo que cada una fue acotando la siguiente. Las que se viven a la carrera son casi siempre aquellas en que una decisión pequeña se tomó antes que una grande: las invitaciones encargadas antes de que el lugar confirmara su capacidad, el traje comprado antes de que nadie preguntara si la ceremonia iba a ser en la playa.
Lo que sigue es ese orden, desde la semana en que se comprometen hasta la semana en que salen de luna de miel. Parte de un año, más o menos, que es lo que tienen la mayoría de las parejas y lo que necesitan la mayoría de los lugares. Si tienen menos, la secuencia no cambia; simplemente se recorre más rápido, y las dos primeras secciones importan todavía más.
Antes de decirle nada a ningún suplidor
Resiste la tentación de empezar por la parte divertida. Las cuatro decisiones que siguen toman una noche y una conversación franca, y cada decisión posterior será más rápida por haberlas tomado.
El presupuesto. Una sola cifra que de verdad puedan gastar, acordada entre ustedes dos y con quien vaya a aportar. No un rango ni una esperanza. Nuestra guía de cuánto cuesta una boda explica cómo suele repartirse y dónde se esconden los costos que nadie te cotiza, del cargo por servicio al IVU. El único hábito que vale la pena adoptar desde ya es apartar un diez por ciento antes de asignar nada. Se va a gastar.
El número de invitados. No la lista: solo el número, con un margen de veinte. Se multiplica por el catering, los alquileres, la papelería y el tamaño del salón que necesitas, lo que lo convierte en la cifra más poderosa de todo el plan. En Puerto Rico, donde las familias son grandes y los primos se cuentan por docenas, conviene hacer esta cuenta con calma y con las dos familias desde el principio.
La temporada. Según The Knot, el 76% de las parejas en Estados Unidos se casa entre mayo y octubre. En Puerto Rico el calendario lo marcan otras dos fechas: la temporada alta del turismo, de diciembre a abril, cuando hoteles y pasajes están más caros, y la temporada de huracanes del Atlántico, del 1 de junio al 30 de noviembre. Un viernes o un domingo pueden costar una fracción de un sábado en el mismo salón. La mejor época del año para celebrar una boda explica lo que da cada temporada y lo que cuesta, y bodas entre semana y en temporada baja pone números al ahorro.
La forma del día. Una misa larga y una cena formal son un plan distinto de una ceremonia por la tarde en un jardín y una fiesta que dura hasta las dos. Todavía no necesitas un tema ni una paleta de colores. Sí necesitan ponerse de acuerdo en si esto es una cena o un baile, una ceremonia religiosa o civil, etiqueta rigurosa o pies descalzos en la arena.
Las parejas que viven la planificación con calma son las que tomaron las decisiones grandes temprano y en orden, de modo que cada una acotó la siguiente.
De doce a diez meses antes: las dos reservas que fijan la fecha
El lugar. Todo lo demás se reserva en torno a él, y por eso va primero. Visítalo a la hora del día en que será tu boda, pregunta qué incluye (mesas, sillas, mantelería, coordinador, el corte del bizcocho) y qué no, y pide la capacidad del salón tal como lo usarías: sentados a cenar con pista de baile es muy distinto de la cifra de pie que aparece en el folleto. En la isla, pregunta también por la planta eléctrica y por la política de cambio de fecha si el lugar está al aire libre o la boda cae en temporada de huracanes. Si la ceremonia y la recepción son en sitios distintos, reserva los dos antes de comprometerte con cualquiera de ellos.
La iglesia, si te casas por la Iglesia. Cada parroquia tiene su propio calendario de bodas, y la fecha de la iglesia y la del salón tienen que coincidir. Llama a la parroquia en cuanto tengas una fecha tentativa, antes de firmar con el salón.
El fotógrafo. Los buenos se reservan con un año de antelación, y el suyo es el único producto que te quedas para siempre. Pide ver una boda completa, no un resumen de lo mejor, y si es posible una celebrada en un lugar parecido al tuyo. Tenemos consejos para elegir a un fotógrafo de boda.
Una vez confirmados esos dos, tienen fecha. Es el momento de enviar los save the date a quienes tengan que viajar, sobre todo a la familia que vive en los estados, y de contárselo a todos los demás.
De diez a ocho meses: las personas y el celebrante
Escojan su cortejo y pídanselo como se debe: en persona si es posible, con una idea clara de lo que les están pidiendo y de lo que, más o menos, les va a costar. Cómo elegir a tus damas y tu cortejo explica cuántos, a quiénes y cómo decirlo. En una boda puertorriqueña, decidan también quiénes serán los padrinos de boda.
Reserven al celebrante. Si se casan por la Iglesia o en una sinagoga, el clero puede tener requisitos propios: preparación matrimonial, un tiempo mínimo de pertenencia a la comunidad, restricciones de música o de lecturas. El canon 1063 del Código de Derecho Canónico incluye entre los deberes de los pastores la preparación personal de los novios para el matrimonio; pregunta en tu parroquia qué preparación pide, cuánto dura y con cuánta antelación hay que empezarla. Si un amigo va a oficiar, averigüen ya si puede hacerlo: en Puerto Rico solo pueden autorizar un matrimonio los ministros acreditados por su congregación, los notarios y ciertos jueces, y todos tienen que estar registrados en el Registro Demográfico. Lo explicamos en quién puede oficiar tu boda.
Reserven la música. Las orquestas y los mejores DJ se reservan casi con tanta antelación como los fotógrafos, y en Puerto Rico la pista es la mitad de la boda. Quien lleva la música decide si alguien baila; tenemos consejos para elegir un DJ.
De ocho a seis meses: el traje, el catering, la florista
El traje de novia toma más tiempo del que nadie espera: la mayoría se hacen por encargo y tardan de cuatro a seis meses en llegar, antes de los arreglos. Empieza por nuestra guía de siluetas de vestidos de novia para saber qué pedir, y lee el vestido de novia ideal antes de tu primera cita.
El catering, si el lugar no lo incluye. Pide una degustación, y pregunta por el cargo por servicio antes de mirar el menú. El menú de la boda explica la diferencia entre la cena servida, el estilo familiar, las estaciones y el buffet, y lo que cada uno le hace a la noche, con ideas para un menú puertorriqueño.
La florista. Lleva fotos del salón, no de bodas ajenas, y da un presupuesto total en lugar de una lista. Nuestra guía para elegir florista y la lista de flores para el día de la boda te ayudarán a saber qué pedir.
De seis a cuatro meses: invitaciones, bizcocho, trajes
Encarguen las invitaciones. Diseñarlas, revisar las pruebas e imprimirlas lleva tiempo, y rotular los sobres lleva más de lo que nadie cree. Si hay familia en los estados, decidan ahora si serán bilingües. Nuestra guía de etiqueta de las invitaciones cubre cada situación familiar, y armando las invitaciones explica qué va en el sobre y en qué orden.
Encarguen el bizcocho. Prueben primero. Calculen el tamaño por porciones y pregunten si el lugar cobra por cortarlo: es el cargo que sorprende a más parejas.
El novio y los caballeros. La sastrería necesita dos o tres pruebas. El color ideal del traje del novio cubre color, corte y lo que funciona en cada temporada, que en la isla casi siempre significa telas ligeras.
Hagan el registro de regalos. La gente empezará a preguntar en cuanto llegue el save the date. Si prefieren contribuciones para el viaje, lean sobre el registro de luna de miel.
Las capitulaciones, si las van a otorgar. Tienen que hacerse en escritura pública ante notario, y conviene tenerlas firmadas antes de ir por la licencia, porque la declaración jurada del matrimonio pregunta por el régimen económico. Lo explicamos en capitulaciones matrimoniales.
De cuatro a dos meses: la ceremonia
Es cuando el día adquiere su sentido, y es la parte que con más frecuencia se deja para muy tarde.
Escriban el orden de la ceremonia. Casi todas siguen la misma estructura: la entrada, la bienvenida, las lecturas, unas palabras sobre la pareja, los votos, los anillos, la declaración y la salida. Si es una misa, el orden lo marca el rito; en una boda civil o simbólica, hay libertad. Decidan quién entra cuándo y dónde se coloca cada uno, y si incluirán las arras y el lazo; los explicamos en tradiciones de bodas puertorriqueñas.
Escojan las lecturas y a las personas que las leerán. Las lecturas para la ceremonia están completas en BodasPR. Pídanselo a los lectores ahora, no en las dos últimas semanas.
Escriban sus votos, si van a escribir los suyos. Cómo escribir los votos matrimoniales los llevará de la página en blanco a algo que puedan decir sin que se les quiebre la voz, o al menos sin que se les quiebre demasiado.
Escojan la música de la ceremonia, momento a momento: el preludio, la procesión, la entrada de la novia, la salida. La biblioteca de canciones para la ceremonia tiene sugerencias para cada uno.
Reserven las pruebas de peinado y maquillaje. Peinado y maquillaje de novia explica la prueba, el horario de la mañana y lo que hay que llevar en el bolso, incluido lo que pide el calor de la isla.
A ocho semanas: salen las invitaciones
Envíenlas de ocho a diez semanas antes de la boda, doce si es una boda de destino, y fijen la fecha límite para confirmar dos semanas antes de que el catering necesite el número final. El correo en Puerto Rico es el Servicio Postal de Estados Unidos, que trata la isla como destino doméstico: una invitación a Orlando lleva el mismo franqueo que una a Ponce. Cuándo y cómo enviar las invitaciones tiene el calendario completo.
Es también el momento de comprar los anillos y grabarlos. Inscripciones del anillo de boda tiene palabras para el interior del aro, sentimentales y de las otras.
El último mes: logística, no decisiones
Si el plan ha seguido su orden, el último mes es casi todo administrativo.
- Persigue las respuestas que faltan por teléfono o por WhatsApp el día después de la fecha límite. Siempre hay una docena.
- Haz el plano de las mesas en el piso, con tarjetas, empezando por las personas difíciles.
- Dale a cada suplidor un horario del día, con un solo nombre y un solo número de teléfono al que llamar.
- Saquen la licencia de matrimonio. En Puerto Rico la expide el Registro Demográfico, y los plazos son cortos: cada uno se hace las pruebas de laboratorio que exige el Código Civil; tienen 14 días desde la lectura de los resultados para que un médico firme la certificación, y 10 días desde esa firma para presentar los documentos, pagar los $30 por pareja y celebrar la boda. Si la certificación caduca, hay que empezar de nuevo. El paso a paso está en quién puede oficiar tu boda. Si se casan en los estados, la licencia se saca en el condado donde será la boda; averigüen su periodo de espera y su fecha de vencimiento.
- Confirma los brindis, y dile a cada orador su límite en minutos. Cómo dar un brindis de boda es lo que conviene mandarle al best man.
- Prepara un kit de emergencia para la mañana y otro para la recepción. Nuestra lista de emergencia para el día de la boda cubre los dos.
- Amolda los zapatos usándolos en casa antes de la boda. Zapatos de novia explica por qué eso importa más que la altura del tacón.
La semana de la boda
Delega. A estas alturas debe haber una persona, una coordinadora, una amiga, un hermano, cuyo trabajo ese día sea contestar todas las preguntas para que tú no tengas que hacerlo. Dale el horario, la lista de suplidores, el plano de las mesas y los sobres. Y alguien, además, tiene que encargarse de que la licencia firmada llegue al Registro Demográfico: el celebrante tiene diez días después de la boda para entregarla. Luego vayan al ensayo, cenen con la gente que quieren y acuéstense temprano.
Después
La luna de miel conviene reservarla más o menos al mismo tiempo que el lugar, porque los buenos sitios se llenan en las mismas temporadas. Cómo planificar la luna de miel explica cuándo ir y cómo escoger. Las notas de agradecimiento se escriben a medida que llegan los regalos, no todas de golpe al regreso.
Si quieres todo esto convertido en una lista para marcar, usa la lista de planificación de 12 meses. Y si la planificación te ha dejado con menos de un año, recuerda el principio y no el calendario: tomen primero las decisiones grandes, en orden, y dejen que cada una acote la siguiente. Todo lo demás es detalle, y el detalle, hecho con calma, es lo que hace que una boda parezca no haber costado ningún esfuerzo.





