Ir al contenido
BodasPR
Recepción

El menú de la boda: servido, familiar, estaciones o buffet

Cómo se sirve la cena decide cómo avanza la noche, cuánto cuesta y si alguien se queda con hambre. Los cuatro estilos de servicio, el menú y la cocina puertorriqueña en la mesa.

Invitados pasándose fuentes de pescado asado, vegetales a la parrilla y pan en una mesa de boda iluminada con velas, al estilo familiar
Ilustración generada para BodasPR

Las parejas pasan horas escogiendo entre el salmón y el pollo y casi ningún tiempo en la decisión que de verdad importa: cómo se sirve la cena. Servida, al estilo familiar, en estaciones o en buffet, producen cuatro noches completamente distintas, aun con la misma comida. Escoge primero el servicio; el menú viene después.

Los cuatro estilos

Cena servida (ilustración)

Cena servida. A cada invitado se le sirven los mismos platos en la mesa, a menudo con una opción de plato principal pedida de antemano en la tarjeta de confirmación. Es la opción más formal, la más fácil de mantener en horario y la que permite colocar los brindis con precisión entre plato y plato. Necesita más personal, y necesita tarjetas con el nombre de cada invitado en su lugar para que los meseros sepan quién pidió qué.

Estilo familiar (ilustración)

Estilo familiar. En cada mesa se colocan fuentes y bandejas grandes que los invitados se pasan de mano en mano. Es la opción más sociable: los desconocidos conversan porque tienen que pedirse el arroz. Necesita mesas más anchas para las fuentes, cantidades generosas para que al último de cada mesa no le toquen las sobras, y al menos tanto personal como la cena servida para que no dejen de llegar los platos. Le sienta muy bien a un menú criollo, con sus fuentes de arroz y de carne en el centro de la mesa.

Estaciones (ilustración)

Estaciones. Mostradores separados, una estación de carnes trinchadas, una de pastas, una de mariscos, donde los invitados se sirven, a menudo con comida que se cocina o se termina al momento. Se ven preciosas y permiten servir mucha variedad. También necesitan espacio, crean filas si no hay suficientes y tienden a restarle a la cena su carácter de momento compartido. Calcula una estación por cada 50 a 75 invitados. Un lechón trinchado a la vista de todos es una estación que ningún invitado olvida.

Buffet (ilustración)

Buffet. Todo se dispone junto y los invitados se sirven solos. Es lo más flexible y, en principio, lo más barato, aunque el ahorro suele ser menor de lo esperado, porque un buffet necesita más comida para que las últimas mesas coman tan bien como las primeras. Llama a las mesas al buffet de una en una para que nadie haga fila veinte minutos.

Servida, familiar, en estaciones o en buffet, producen cuatro noches completamente distintas, aun con la misma comida.

La hora del cóctel

La hora entre la ceremonia y la cena es cuando los invitados tienen más hambre y más probabilidades de beber con el estómago vacío. Calcula de seis a ocho entremeses pasados por invitado para una hora, más si la cena va a ser tarde, y al menos uno sustancioso. Si la ceremonia termina a media tarde y la cena es a las siete, algo más contundente es un acto de bondad. En la isla, unas alcapurrias, la fritura de masa de guineo verde y yautía rellena de carne, o unos tostones hacen ese trabajo mejor que cualquier canapé.

Sirve comida que querrías comerte un martes. Una boda no es lugar para el experimento del chef. Platos conocidos, muy bien hechos, complacen a muchos más invitados que un menú ambicioso que medio salón deja en el plato.

Come con la temporada. Lo que está en su mejor momento sabe mejor y cuesta menos. En una boda de diciembre, eso tiene nombre propio en Puerto Rico: los pasteles, de masa de guineo verde, plátano y yautía envueltos en hoja de plátano, son un plato apreciado sobre todo en Navidad.

Planifica las necesidades alimentarias desde el principio. Pregunta por alergias y restricciones en la tarjeta de confirmación o en la página web, y dale al catering una lista final con el nombre y la mesa de cada invitado. Un buen catering hará que la opción vegetariana o sin alérgenos esté tan pensada como el menú principal, no como algo de última hora.

Piensa en la hora del día. Una boda de almuerzo puede ser más ligera y relajada; una cena tarde tiene que ser generosa, sobre todo si se va a bailar hasta tarde, y en una boda puertorriqueña se baila hasta tarde. Muchas parejas añaden ahora un antojo de madrugada, algo caliente y sencillo hacia las once, que los invitados siempre recuerdan.

Un menú puertorriqueño

Muchas parejas quieren que la cena sepa a la isla, sobre todo si hay invitados de fuera. Un menú criollo de boda puede incluir lechón asado o pernil, arroz con gandules, tostones y alcapurrias; en temporada navideña, pasteles. De postre, junto al bizcocho, tembleque, el budín de leche de coco espesado con maicena y perfumado con canela, o flan. Y para el brindis o la sobremesa de una boda de diciembre, coquito, el licor navideño de crema de coco, ron y leche evaporada y condensada. Sírvelo frío y en vasitos pequeños.

Pídele al catering que la comida criolla tenga el mismo cuidado que un menú internacional: que el arroz no espere horas en el calentador y que los tostones lleguen crujientes. Si combinas, un primer plato ligero y un plato principal criollo, o una estación de lechón dentro de un buffet más variado, funcionan muy bien. Para el bizcocho y la mesa de dulces, lee tradiciones de bodas puertorriqueñas.

La barra

Una barra abierta completa es generosa y la opción más cara. Una barra limitada, cerveza, vino y uno o dos cócteles de la casa, mantiene los costos previsibles y es completamente normal; un mojito o una piña colada son cócteles de la casa con acento local. Pregunta si te cobrarán por trago, por persona y por hora o por botella abierta, y si puedes traer tu propio vino pagando un cargo por descorche. Asegúrate siempre de que haya algo bueno sin alcohol.

Qué preguntarle al catering

  • ¿Hay degustación, y se acredita a la reserva?
  • ¿Cuál es el cargo por servicio, a qué corresponde y se le suma el IVU? Los cargos por servicio del veinte por ciento o más sobre la partida más grande del presupuesto son comunes; lo explicamos en cuánto cuesta una boda.
  • ¿Cuántos meseros por invitado para el estilo que escogiste?
  • ¿Están incluidos los alquileres, platos, cristalería, mantelería, o van aparte?
  • ¿Hay cargo por cortar el bizcocho?
  • ¿Tienes que pagar comidas para los suplidores, fotógrafos, orquesta, coordinadora? Normalmente sí.
  • ¿Qué pasa con las sobras? Algunos lugares permiten donar la comida o empacarla para la pareja; lee nuestras ideas para bodas sostenibles.

Nuestra guía sobre cómo entrevistar a un catering tiene una lista de preguntas más larga, y las ideas para catering de bajo costo reúnen maneras de hacerlo por menos.