Ir al contenido
BodasPR
Realeza

La boda de Letizia Ortiz y el príncipe Felipe en Madrid, 2004

Una periodista de televisión se casó con el heredero de la Corona en la catedral de la Almudena, bajo un aguacero, vestida por Manuel Pertegaz, diez semanas después del 11-M.

Manuel Pertegaz's wedding gown for Letizia Ortiz, on display at the Royal Palace of Aranjuez.
Foto: Dan from Brussels, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons

Madrid no había visto una boda real en casi cien años, y la ciudad llevaba diez semanas de luto cuando Felipe, príncipe de Asturias, se casó con Letizia Ortiz el 22 de mayo de 2004. Los atentados contra los trenes de Madrid del 11 de marzo habían sacudido al país, y el día de la boda incluyó un homenaje a sus víctimas. Además llovió, con fuerza y sin tregua. Aun así, la boda del heredero de la Corona con una conocida presentadora de noticias, celebrada en la catedral de la Almudena, se recuerda por su dignidad y por un vestido de novia de una severidad casi arquitectónica.

De un vistazo
Fecha Sábado, 22 de mayo de 2004
Lugar (ceremonia) Catedral de Santa María la Real de la Almudena, Madrid
Recepción Banquete nupcial en el Palacio Real de Madrid
El vestido (diseñador) Manuel Pertegaz
Invitados Más de 1,200
Oficiante El cardenal Antonio María Rouco Varela, arzobispo de Madrid

La pareja

Letizia Ortiz Rocasolano nació en Oviedo, Asturias, el 15 de septiembre de 1972. Era periodista: trabajó en el diario ABC y en la agencia EFE antes de presentar noticias en CNN+ y luego en Televisión Española, donde conducía el Telediario de la noche. El compromiso se anunció el 1 de noviembre de 2003. Su anillo de pedida, según se describió entonces, era de oro blanco con 16 diamantes de talla baguette.

Había estado casada antes, en una ceremonia civil en 1998, con el escritor Alonso Guerrero Pérez; se divorciaron en 1999. Como aquel matrimonio fue solo civil, la Iglesia católica no exigió una anulación, y ella quedaba libre para casarse por la Iglesia.

La pareja tiene dos hijas: Leonor, nacida el 31 de octubre de 2005, hoy princesa de Asturias y heredera del trono, y la infanta Sofía, nacida el 29 de abril de 2007. Felipe se convirtió en el rey Felipe VI el 19 de junio de 2014, y Letizia, en reina de España.

La ceremonia

Se esperaba que la novia entrara a pie a la catedral, pero por la lluvia persistente llegó en carro: un Rolls-Royce Phantom IV negro, acompañada de su padre y padrino, Jesús Ortiz. El novio vestía el uniforme de gran etiqueta del Ejército de Tierra. Más de 1,200 invitados llenaban la Almudena, entre ellos representantes de las casas reales de Europa, reinantes y no reinantes. Ofició la misa nupcial el arzobispo de Madrid, el cardenal Antonio María Rouco Varela. Fue la primera boda real celebrada en esa catedral, y la primera boda real en Madrid desde que Alfonso XIII se casó con Victoria Eugenia de Battenberg en la iglesia de San Jerónimo el Real, el 31 de mayo de 1906. Según los datos de audiencia, más de 25 millones de espectadores la siguieron por Televisión Española.

Después de la misa, los recién casados recorrieron en el Rolls-Royce el centro de Madrid, por la plaza de Oriente, la plaza de España, la Gran Vía, la calle de Alcalá y el paseo del Prado, hasta la basílica de Atocha, donde la nueva princesa depositó su ramo ante la imagen de la Virgen de Atocha. La cercana estación de Atocha había sido uno de los objetivos de los atentados del 11 de marzo, y ese día se recordó a las víctimas con una corona de flores en el Bosque de los Ausentes, un bosque conmemorativo de Madrid.

El vestido

El modisto español Manuel Pertegaz diseñó el vestido, de seda blanca, manga larga y cintura entallada, inspirado en la línea princesa. Su rasgo más distintivo era el escote: una abertura en pico enmarcada por un cuello con forma de corola de flor. La cola, de 4.5 metros, iba bordada con motivos heráldicos, entre ellos flores de lis, espigas de trigo, tréboles y madroños. Los zapatos fueron obra de la diseñadora ilicitana Pura López.

Ilustración del estilo de la boda
El look, recreado: una ilustración del estilo de la boda, no una fotografía.Ilustración generada para BodasPR

El velo, regalo del novio, era de tul de seda en blanco roto, bordado a mano. Lo sujetaba la tiara de diamantes y platino, de estilo imperio, con la que se había casado la reina Sofía, conocida como la tiara prusiana. Llevó además un abanico del siglo XIX que perteneció a la reina Isabel II. Su ramo, en cascada, combinaba rosas en tono marfil, lirios azules, flores de manzano en honor a Asturias y azahar. El resultado fue formal, escultórico, casi austero: un vestido que se leía con claridad de un extremo a otro de una catedral. Para compararlo con otros vestidos reales, consulta nuestra guía de vestidos de novia de la realeza.

La recepción

El banquete nupcial se celebró en el Palacio Real de Madrid, con un menú creado por algunos de los cocineros más conocidos de España, entre ellos Ferran Adrià y Juan Mari Arzak.

Por qué importó

Fue una señal de lo rápido que cambiaban las monarquías europeas. En apenas siete años, los futuros monarcas de España, Suecia y el Reino Unido se casaron con personas ajenas a la aristocracia, y una periodista divorciada se convirtió en futura reina. La boda mostró también cómo una celebración pública podía hacer sitio al duelo: el homenaje a las víctimas del 11 de marzo fue parte del día, no un añadido. El vestido, por su parte, sigue siendo un modelo para las novias que prefieren la estructura a la suavidad. Para la historia completa de la boda real moderna, lee Las grandes bodas reales.

Para las lectoras puertorriqueñas tiene, además, un aire de familia. La boda católica de la isla heredó de España buena parte de su rito, y la figura del padrino aparece en las dos orillas, aunque con papeles distintos: en España el padrino suele ser el padre de la novia, como lo fue Jesús Ortiz, mientras que en Puerto Rico los padrinos y madrinas suelen ser familiares o amigos cercanos que presentan los anillos o las arras. Repasamos esas costumbres en nuestra guía de tradiciones de bodas puertorriqueñas.

Llévate la idea

Escoge un solo detalle audaz. Pertegaz concentró el drama en el cuello y en la cola, y dejó el resto del vestido liso. Un escote esculpido, una sola manga espectacular o una cola bordada pueden sostener todo un vestido. Nuestra guía de escotes de vestidos de novia explica las opciones.

Planifica para la lluvia. Ten un carro listo aunque pienses llegar caminando, y paraguas de un color que vaya bien con tus fotos. En Puerto Rico es una precaución todavía más sensata: la temporada de huracanes del Atlántico va del 1 de junio al 30 de noviembre, y una tormenta puede cambiar cualquier plan al aire libre. Nuestra lista de emergencia para el día de la boda tiene el resto.

Recuerda a quienes faltan. Una vela, una flor sobre una silla vacía o un breve momento en la ceremonia pueden honrar a quienes han muerto sin ensombrecer el día.

Lleva tus flores a un lugar que importe. Depositar el ramo en una capilla, un santuario o un monumento, como hizo Letizia en Atocha y Grace Kelly en Mónaco, es una costumbre digna de imitar. En la isla, una parroquia del pueblo de la familia o la imagen de devoción de una abuela pueden cumplir esa función.