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Negocios y sociedad

La boda de John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette, 1996

Cuarenta invitados, una iglesia a la luz de las velas en una isla de Georgia y un slip al bies de Narciso Rodriguez. La boda más privada de los noventa fue la más copiada.

Ilustración del estilo de la boda
El look, recreado: una ilustración del estilo de la boda, no una fotografía.Ilustración generada para BodasPR

Uno de los hombres más fotografiados de Estados Unidos logró casarse sin un solo fotógrafo de prensa presente. El 21 de septiembre de 1996, John F. Kennedy Jr. y Carolyn Bessette se casaron a la luz de las velas en una pequeña iglesia de la isla de Cumberland, frente a la costa de Georgia, ante unos cuarenta invitados escogidos, en parte, por su discreción. El mundo se enteró después, por una sola foto. Lo que vio fue una novia con un vestido slip sencillo, color perla, y la moda nupcial no ha vuelto a ser la misma.

De un vistazo
Fecha Sábado 21 de septiembre de 1996
Lugar (ceremonia) First African Baptist Church, isla de Cumberland, Georgia
Recepción Greyfield Inn, isla de Cumberland
El vestido (diseñador) Narciso Rodriguez
Invitados Unos 40
Oficiante El padre Charles O'Byrne, sacerdote jesuita

La pareja

John F. Kennedy Jr. era hijo del presidente John F. Kennedy y de Jacqueline Kennedy Onassis, cuya propia boda en Newport en 1953 fue una de las grandes bodas de sociedad de su época. Carolyn Bessette había pasado siete años en Calvin Klein, donde ascendió desde las ventas en Boston hasta dirigir la producción de desfiles en Nueva York, con clientas como Diane Sawyer y Annette Bening. Dejó la empresa en la primavera de 1996.

Su matrimonio fue breve. El 16 de julio de 1999, la pareja y Lauren Bessette, hermana de Carolyn, murieron cuando la avioneta que pilotaba Kennedy se estrelló en el Atlántico frente a Martha's Vineyard. Su historia se ha dramatizado desde entonces en la serie de televisión Love Story, de 2026.

La ceremonia

La First African Baptist Church de la isla de Cumberland es un edificio pequeño, levantado en 1937 para sustituir una iglesia de troncos de 1893. La elección se interpretó como un guiño al compromiso de la familia Kennedy con los derechos civiles. No había electricidad, así que el servicio se celebró a la luz de las velas.

Ofició el padre Charles O'Byrne, sacerdote jesuita. Caroline Kennedy, hermana del novio, fue la dama de honor principal, y su primo Anthony Radziwill, el padrino. Los hijos de Caroline participaron: Rose y Tatiana Schlossberg como niñas de las flores y Jack Schlossberg como paje de los anillos. La ceremonia empezó tarde; entre otras pequeñas crisis, Rodriguez tuvo que ajustar allí mismo el escote del vestido.

El vestido

Narciso Rodriguez, diseñador nacido en Newark, Nueva Jersey, hijo de padres cubanos, hizo un vestido slip largo hasta el suelo, de crepé de seda color perla, cortado al bies, con escote drapeado en cascada y la espalda abierta. No tenía encaje, ni pedrería, ni bordados. Con él, la novia llevó guantes largos de tul de seda, un velo sencillo de tul de seda y sandalias de satén de Manolo Blahnik.

El efecto, en 1996, fue sorprendente. La moda nupcial seguía dominada por vestidos de bola estructurados y recargados, y aquí había un vestido que casi podía pasar por traje de noche. Para su lugar entre los vestidos de novia más influyentes, consulta nuestra guía de vestidos de novia de famosas.

La recepción

La recepción se celebró en el Greyfield Inn, la pequeña hospedería de la isla. El senador Edward Kennedy, tío del novio, hizo un brindis. La cena fue sencilla y de temporada: capones de corral, alcachofas escalfadas, calabacitas pattypan y papas. El fotógrafo Denis Reggie, cuñado del senador Kennedy, tomó las fotos, y una de ellas se entregó a la prensa después de la boda. La pareja pasó la luna de miel en Turquía y Grecia.

Por qué importó

Hizo del minimalismo una opción nupcial seria. El slip cortado al bies es desde entonces un básico de las colecciones nupciales, y cada temporada trae nuevas versiones de la columna de seda lisa, que se lleva con poco más que un velo. La boda también demostró que una pareja famosa todavía podía celebrar una ceremonia pequeña y privada, y que un lugar remoto y sencillo puede ser más memorable que uno grandioso. Para otras bodas pequeñas con nombres famosos, lee la ceremonia de ocho minutos de los Presley en Las Vegas y, en circunstancias muy distintas, la boda de la princesa Beatriz en Windsor en 2020.

Llévate la idea

Prioriza la tela sobre el adorno. Un slip al bies depende por completo de la calidad de la seda y de la destreza de quien corta. Invierte ahí tu presupuesto, y en las pruebas. Nuestras guías de siluetas y de telas de vestidos de novia explican las opciones.

Pruébatelo primero. La seda al bies no perdona y se mueve con cada paso. Pruébate la forma antes de decidirte, y pregunta por el forro y por la ropa interior adecuada. En el calor húmedo de Puerto Rico, pide también que te muestren cómo se comporta la seda tras una hora de pie al aire libre.

Hazla pequeña y llévala a algún lugar. Una hospedería en una isla, una capilla de campo o una casa de familia pueden acoger a cuarenta personas de maravilla. Desde Puerto Rico no hace falta ir lejos: Vieques y Culebra ofrecen playas y bodas más tranquilas. Nuestros consejos sobre bodas de destino y micro bodas te ayudarán a decidir.

Ilumínala con velas. Si tu lugar lo permite, una ceremonia a la luz de las velas al caer la tarde crea ambiente, favorece a todos y es amable con el presupuesto. Pregunta antes si el lugar permite llama abierta, sobre todo en una iglesia histórica o al aire libre con brisa.