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Hollywood

La boda de Brad Pitt y Jennifer Aniston en Malibú, 2000

Una finca sobre el Pacífico, una ceremonia al atardecer bajo una carpa blanca y un vestido esbelto de un diseñador estadounidense poco conocido en Milán. La boda que definió el cambio de siglo.

Ilustración del estilo de la boda
El look, recreado: una ilustración del estilo de la boda, no una fotografía.Ilustración generada para BodasPR

Al atardecer del 29 de julio de 2000, sobre un risco frente al Pacífico en Malibú, la estrella de Friends se casó con el galán más famoso del momento. La boda de Jennifer Aniston y Brad Pitt fue privada, cara y muy vigilada, y casi nada de ella se divulgó oficialmente. Aun así, un puñado de fotografías y muchísima cobertura de prensa la convirtieron en la boda de su época, y el vestido depurado de la novia, de un diseñador del que pocos habían oído hablar, marcó el tono de una década de estilo nupcial minimalista.

De un vistazo
Fecha Sábado 29 de julio de 2000
Lugar (ceremonia) La finca de la productora de televisión Marcy Carsey, Malibú, California
Recepción Bajo una gran carpa blanca en la finca
El vestido (diseñador) Lawrence Steele
Invitados Unos 200; según se informó, entre ellos Courteney Cox, David Arquette, Matthew Perry, Lisa Kudrow, David Schwimmer, Cameron Diaz, Edward Norton y Salma Hayek

La pareja

Según se ha contado, Aniston y Pitt se conocieron en una cita a ciegas en 1998. Para el año 2000, ella era una de las caras más conocidas de la televisión, como Rachel Green en Friends, y él había pasado de los papeles de galán a películas como Seven y Fight Club. Era el primer matrimonio para los dos, y la prensa trató la unión como una especie de boda real estadounidense.

La ceremonia

La pareja alquiló la finca de cinco acres sobre el acantilado de Marcy Carsey, la productora de televisión, y la ceremonia se celebró al atardecer. La seguridad fue extraordinaria para un evento privado: intervino el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles, se restringió el espacio aéreo sobre el lugar y se cerró un tramo de la Pacific Coast Highway. Una gran carpa blanca mantuvo la ceremonia lejos de la vista de los fotógrafos.

Los novios escribieron sus propios votos. Las frases que más se citaron después eran cariñosas y domésticas: ella prometió seguir preparándole su batida de guineo favorita, y él prometió buscar un punto medio con el termostato. Las damas llevaron vestidos slip de chiffon de seda verde pálido; los caballeros, esmóquines negros de Prada, y el novio, un esmoquin negro de Hedi Slimane.

El vestido

El vestido de Aniston era de Lawrence Steele, un diseñador estadounidense que trabajaba en Milán y que, hasta ese verano, era poco conocido fuera de la industria de la moda. Era un vestido blanco, esbelto y largo hasta el suelo, bajo en la espalda y adornado con pedrería, y llamaba la atención por lo que dejaba fuera: ni falda de bola, ni mangas de encaje, ni una cola enorme. Lo llevó con sandalias de gamuza marfil de cuatro pulgadas de Manolo Blahnik.

La reacción tomó a Steele por sorpresa. “Ni en un millón de años”, le dijo a Newsweek cuando le preguntaron si lo esperaba; muy pronto circulaban copias del vestido a precios más bajos. Contó que había pasado mucho tiempo conversando con Aniston antes de diseñarlo, sobre dónde sería la boda y cómo quería sentirse ese día. Para más vestidos que marcaron la moda nupcial, consulta nuestra guía de vestidos de novia de famosas.

La recepción

La recepción fue una fiesta californiana grande y generosa. Las crónicas de entonces y de después hablan de un coro de góspel, varias bandas y unas 50,000 flores, y la noche terminó con fuegos artificiales sobre el océano, algunos en forma de corazón. El actor Michael Rapaport, que estuvo entre los invitados, recordó años más tarde que tocó Billy Preston. El costo total se calculó en alrededor de $1 millón, una cifra que la pareja nunca confirmó.

Lo que vino después

La pareja anunció su separación en enero de 2005, y el divorcio quedó finalizado en octubre de 2005. Los dos volvieron a casarse más adelante.

Por qué importó

La boda de Malibú llegó con el cambio de siglo y confirmó un nuevo rumbo. Junto con el vestido slip de Carolyn Bessette cuatro años antes, el de Aniston estableció un ideal nupcial estadounidense moderno: líneas sencillas, buena tela, hombros o espalda al descubierto y muy poco adorno. También popularizó la boda en una finca privada, bajo carpa y con vista, y la ceremonia al atardecer, programada para aprovechar la luz.

Llévate la idea

Programa la ceremonia según la luz. Una ceremonia al atardecer favorece a todo el mundo y le da a tu fotógrafo la mejor hora del día. Busca la hora de la puesta del sol para tu fecha y empieza alrededor de una hora antes. Nuestros consejos para elegir fotógrafo de boda te ayudan a hablar de esto con él.

Si sueñas con una carpa frente al mar en Puerto Rico, mira el calendario. La temporada de huracanes del Atlántico va del 1 de junio al 30 de noviembre, con su pico hacia el 10 de septiembre, según el Centro Nacional de Huracanes. Una boda al aire libre en esos meses necesita un plan B bajo techo y un contrato que diga qué pasa si hay que posponer. Lo explicamos en la mejor época del año para celebrar una boda.

Escoge una sola línea limpia. Un vestido esbelto, escotado en la espalda, en un satén pesado o en crepé, necesita muy pocas joyas. Nuestras guías de siluetas y de telas explican las opciones.

Escribe votos que suenen a ti. Las frases más recordadas de esta boda hablaban de batidas y termostatos. Las promesas concretas y domésticas suelen conmover más que las grandiosas; lee cómo escribir tus votos matrimoniales.

Dales a tus damas un color, no un uniforme. Los vestidos slip de chiffon de seda verde pálido eran sencillos y frescos; escoge una tela y un tono, y deja que cada dama elija el corte. Lee nuestra guía sobre cómo escoger a tus damas de honor.