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Estilo

Los vestidos de novia más memorables del cine

De Elizabeth Taylor vestida por Helen Rose a Carrie Bradshaw en Vivienne Westwood, los vestidos de novia de película que moldearon los de verdad, y quién los diseñó.

Un antiguo departamento de vestuario de cine: un vestido de novia marfil de los años cincuenta sobre un maniquí junto a percheros con ruedas llenos de trajes de época, y una claqueta sin nada escrito sobre una silla
Ilustración generada para BodasPR

Un vestido de novia de película tiene que hacer algo que uno real nunca hace: decirle al público, en un solo plano, quién es esa mujer y qué significa esa boda. Está hecho para verse desde el fondo de una sala de cine, muchas veces por un vestuarista y no por una casa nupcial. Y, sin embargo, los vestidos que siguen han moldeado las bodas reales más que casi cualquier pasarela, porque millones de personas los vieron justo a la edad en que decidían cómo se ve una novia. Cuando no pudimos confirmar quién hizo un vestido concreto, lo decimos. Para los vestidos de las bodas de verdad, lee los vestidos de novia de famosas más icónicos.

La era de los estudios

El padre de la novia (Father of the Bride, 1950)

El vestido que inspiró mil bodas de junio lo diseñó Helen Rose, la vestuarista de planta de MGM, para Elizabeth Taylor en el papel de Kay Banks en El padre de la novia. Rose diseñó también el vestido de novia real de Taylor para su boda con Conrad “Nicky” Hilton, y la película se estrenó en el Radio City Music Hall el 18 de mayo de 1950, apenas doce días después de la boda de verdad. Para el Estados Unidos de la posguerra, la combinación de una estrella de cine, una boda real y un vestido de estudio fijó durante una década el modelo de la gran boda de blanco.

Alta sociedad (High Society, 1956)

Helen Rose diseñó el vestuario de Alta sociedad, la última película de Grace Kelly antes de convertirse en princesa de Mónaco, y ese mismo año diseñó el vestido con el que Kelly se casó con el príncipe Raniero III. La película se estrenó tres meses después de esa boda, y en ella Kelly llevaba el anillo de compromiso de Cartier que Raniero le había regalado. Si te encanta el look de Kelly, la lección es la contención: mangas largas o escote alto, una tela fina y casi ningún adorno. Lee la historia de su boda.

Pecadora equivocada (The Philadelphia Story, 1940)

Adrian, el diseñador de MGM que vestía a Joan Crawford y a Greta Garbo, creó el vestuario de Katharine Hepburn en Pecadora equivocada. La ropa construye al personaje: entallada, deportiva y aristocrática. El trabajo de Adrian aquí es un recordatorio de que el vestuario de una novia es más que el vestido: lo que lleva la noche antes y la mañana de la boda también cuenta parte de la historia.

Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, 1953)

Travilla, autor del vestuario de Los caballeros las prefieren rubias, es conocido sobre todo por el vestido rosa de Marilyn Monroe en “Diamonds Are a Girl's Best Friend”. Pero la película termina con una boda doble, Monroe y Jane Russell una al lado de la otra, de blanco. Dos novias con vestidos coordinados, cada una con su novio, es una imagen poderosa de la amistad en el altar, y una idea útil para cualquier boda doble: coordina la silueta y varía los detalles.

Funny Face (1957)

En Funny Face no hay una boda de verdad, pero en el final Audrey Hepburn aparece vestida de novia junto a un arroyo, frente a una pequeña iglesia, y es una de las imágenes nupciales más famosas del cine. Hubert de Givenchy diseñó el vestuario de Hepburn y compartió con Edith Head la nominación al Óscar al mejor diseño de vestuario. Su escote limpio, su falda a media pierna y su velo corto siguen siendo el look definitivo para una fuga a la ciudad o una boda civil.

La novicia rebelde (The Sound of Music, 1965)

Dorothy Jeakins, nominada al Óscar por el vestuario de La novicia rebelde, le dio a la María de Julie Andrews un vestido hecho para una caminata muy larga. La boda se celebra en la abadía de la que María una vez quiso escapar, y el vestido es recatado y de cuello alto, con velo y una cola larga que llena el pasillo mientras cantan las monjas. Es una lección de diseño según el lugar: el pasillo de una catedral pide una cola capaz de llenarlo.

Los clásicos modernos

El graduado (The Graduate, 1967)

No pudimos confirmar quién hizo el vestido de Elaine Robinson, pero su aparición más famosa es la última. En los minutos finales de El graduado, Katharine Ross huye de la iglesia vestida de novia y se sienta en el asiento de atrás de una guagua junto a Dustin Hoffman, de blanco nupcial de pies a cabeza entre los pasajeros atónitos. Es la imagen definitiva de la novia fugitiva.

The Princess Bride (1987)

Phyllis Dalton, la diseñadora de Lawrence of Arabia y Doctor Zhivago, creó el vestuario de The Princess Bride, que ganó el premio Saturn al mejor vestuario. El vestido de novia de Buttercup para su ceremonia apresurada con el príncipe Humperdinck es puro libro de cuentos: medieval en la forma, romántico en el espíritu.

Magnolias de acero (Steel Magnolias, 1989)

Julie Weiss diseñó el vestuario de Magnolias de acero, y la boda gira en torno al color. “Mis colores son rubor y rubor tímido, mamá”, insiste Shelby, y su madre le responde que son rosa y rosa. Es una sátira amable del esquema monocromático y, aun así, un argumento a su favor. Si estás eligiendo la paleta de tu boda, lee cómo elegir los colores de tu boda.

La boda de Muriel (Muriel's Wedding, 1994)

El vestuario de Terry Ryan para La boda de Muriel fue nominado al premio de diseño de vestuario del Instituto de Cine Australiano. Muriel se pasa buena parte de la película probándose vestidos con pretextos falsos, y su vestido de novia final es todo lo que había soñado, por todas las razones equivocadas. Es el chiste más afilado de la película: el vestido es perfecto y el matrimonio es una farsa.

Dilwale Dulhania Le Jayenge (1995)

Manish Malhotra diseñó el vestuario de Dilwale Dulhania Le Jayenge, y una de sus decisiones más comentadas no tuvo nada que ver con el rojo nupcial. Para la canción “Mehndi Laga Ke Rakhna”, fue idea suya vestir a la Simran de Kajol de verde, un color poco habitual para una novia punyabí. Esa nota de libertad, una novia con algo distinto del rojo para los eventos previos a la boda, hoy parece completamente natural en las bodas indias. Más ideas en vestidos de novia de color.

El nuevo siglo

Sex and the City (2008)

El vestido de novia de película más comentado de su década fue el Vivienne Westwood de Carrie Bradshaw. En Sex and the City, la vestuarista Patricia Field, que había vestido la serie de televisión, hace que Carrie pose con alta costura nupcial para una sesión de Vogue; ella se enamora del vestido de Westwood, y la diseñadora se lo regala. El vestido cambia la boda: en cuanto Carrie lo tiene, su ceremonia pequeña e íntima se convierte en una superproducción, algo que la película presenta como una advertencia. La lección para las novias de verdad: elige primero la boda y después el vestido.

Crepúsculo la saga: Amanecer – Parte 1 (The Twilight Saga: Breaking Dawn – Part 1, 2011)

Michael Wilkinson diseñó el vestuario de la película, pero el vestido de novia de Bella lo hizo otra persona. En abril de 2011, Summit Entertainment anunció que era de Carolina Herrera, la diseñadora venezolana. La novela de Stephenie Meyer describía un estilo más sencillo que el encaje eduardiano recargado, y el vestido terminado para Amanecer – Parte 1 tenía mangas largas y un aire vintage. Alfred Angelo vendió una réplica oficial, uno de los ejemplos más claros de un vestido de película que pasa directamente al mercado nupcial.

Mamma Mia! (2008)

Ann Roth fue nominada por el Sindicato de Diseñadores de Vestuario (Costume Designers Guild) por su trabajo en Mamma Mia!, una fantasía en una isla griega cuyo vestuario, nupcial o no, está hecho para bailar en una ladera bajo el sol. Se ha convertido en una referencia para las bodas relajadas en una isla, del Egeo o del Caribe.

Mujercitas (Little Women, 2019)

Jacqueline Durran ganó el Óscar al mejor diseño de vestuario por Mujercitas, de Greta Gerwig. El vestido de novia recatado de Meg March no tiene nada de la grandeza de los vestidos de la era de los estudios, y ahí está su encanto: la prueba de que un vestido de novia puede ser romántico sin ser caro. Mira también nuestros vestidos de novia modestos.

Locamente millonarios (Crazy Rich Asians, 2018) y Guerra de novias (Bride Wars, 2009)

La vestuarista Mary Vogt vistió a los invitados de la boda en CHIJMES de Locamente millonarios, donde el vestido de Rachel impresiona incluso a los parientes más escépticos de Nick: un recordatorio de que el vestido de una invitada puede robarse la película. Guerra de novias es el caso contrario. Sus dos novias, que sueñan desde niñas con casarse en junio en el Plaza, terminan revolcándose por el piso con sus vestidos, una sátira de cuánto puede llegar a significar un vestido de novia.

Los que terminaron arruinados

Algunos de los vestidos de novia más memorables del cine lo son por lo que les pasa. En Kill Bill: Volumen 2 (Kill Bill: Vol. 2, 2004), el vestido sencillo de la Novia en el ensayo en la capilla resulta aún más impactante por lo que sigue. La novia de [REC]³ Génesis (2012), la película española de terror de Paco Plaza, estrenada en Hispanoamérica como [REC]³: El comienzo, se enfrenta con una motosierra a un brote zombi en su propia recepción. Grace, en Boda sangrienta (Ready or Not, 2019), pelea toda la noche contra sus nuevos suegros con un vestido que se rasga más a cada hora. Y Emily, El cadáver de la novia (Corpse Bride, 2005), se levanta de la tumba con el vestido y el velo hechos jirones con los que la enterraron, que quizá sea el más romántico de todos.

El drama (The Drama, 2026)

El vestido más reciente de esta lista viene con un crédito preciso. Para El drama, la vestuarista Katina Danabassis eligió para la Emma de Zendaya un vestido de novia tradicional llamado Lawrence, de Jenny Yoo, entre ocho o nueve opciones. Es una elección reveladora: un diseño nupcial que una novia de verdad podría comprar.

Cómo tomar prestado un look de película

Quédate con una idea, no con el vestuario entero. Un vestido de película está hecho para la cámara, para unas cuantas tomas y una doble. Escoge el elemento que te enamora, como el escote de Givenchy, la manga de Kelly o el drama de Westwood, y construye a partir de él.

Piensa en el lugar. La cola de María funciona en una abadía; el vestido ligero de Sophie funciona en una ladera griega. En Puerto Rico la pregunta es la misma: una cola larga luce en una iglesia colonial del Viejo San Juan, pero en una boda de playa o en una hacienda al aire libre, con el calor y la humedad de la Isla, pide telas livianas y un largo que no arrastre arena. Nuestras guías de siluetas y telas te ayudarán a traducir un look a tu escenario.

Lleva imágenes, no solo títulos. Puede que la consultora de la tienda de novias no haya visto la película. Unas capturas de pantalla del escote, la espalda y el velo valen más que cualquier descripción.

Acuérdate del resto del vestuario. Como demuestra el trabajo de Adrian para Hepburn, la cena de ensayo, el look de salida y cualquier cambio para la recepción también forman parte de la historia. Lee segundo vestido para la recepción.

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