En junio de 2025, Venecia se convirtió durante tres días en un espacio privado. Jeff Bezos, fundador de Amazon, y Lauren Sánchez, periodista, se casaron en la isla de San Giorgio Maggiore ante unos 200 invitados, con fiestas antes y después de la ceremonia en un claustro y en un astillero medieval. Fue una de las bodas más fotografiadas del año y, cosa rara en una boda de famosos, objeto de un verdadero debate político: sobre el turismo, sobre la riqueza y sobre para quién es una ciudad como Venecia.
| De un vistazo | |
|---|---|
| Fecha | Viernes 27 de junio de 2025 (festejos del 26 al 28 de junio) |
| Lugar (ceremonia) | Isla de San Giorgio Maggiore, Venecia |
| Recepción | Fiesta de bienvenida en los claustros de la Madonna dell'Orto (26 de junio); fiesta final en el Arsenal (28 de junio) |
| El vestido (diseñador) | Dolce & Gabbana a medida |
| Invitados | Unos 200, entre ellos Oprah Winfrey, Leonardo DiCaprio, Bill Gates, Tom Brady, Usher, Kim Kardashian e Ivanka Trump |
La pareja
Bezos y Sánchez se comprometieron en mayo de 2023. Ambos habían estado casados antes: Bezos, con MacKenzie Scott, y Sánchez, con el agente de talentos Patrick Whitesell, de quien se divorció en 2019. Sánchez tiene tres hijos. En abril de 2025, dos meses antes de la boda, viajó al borde del espacio en la misión NS-31 de Blue Origin, con una tripulación totalmente femenina de la que formaban parte Katy Perry y Gayle King.
La ceremonia
Los festejos empezaron el jueves 26 de junio con una fiesta de bienvenida en los claustros de la iglesia de la Madonna dell'Orto. La ceremonia se celebró al día siguiente en la isla de San Giorgio Maggiore, y cantó Matteo Bocelli, hijo de Andrea. La pareja se hospedó en el Aman Venice. La prensa de esos días señaló que no estaba claro cuándo se había casado legalmente la pareja, ni si ya lo había hecho en Estados Unidos.
El vestido
El vestido de la ceremonia fue un diseño a medida de Dolce & Gabbana, confirmado cuando Vogue publicó a Sánchez en una portada digital: un vestido de encaje de cuello alto con corpiño encorsetado, abrochado con 180 botones forrados de chifón de seda. Fue una elección clásica, más cercana en espíritu a una boda por la iglesia de los años cincuenta que a la moda de alfombra roja. A lo largo del fin de semana llevó muchos otros looks, entre ellos un traje sastre de falda blanco de Dior y, para el cóctel, un vestido de Oscar de la Renta cubierto de 175,000 cristales. Tras el reportaje de Vogue, cambió su nombre en Instagram a Lauren Sanchez Bezos. Más en nuestra guía de vestidos de novia de famosas.

La recepción
La fiesta final, el sábado 28 de junio, se celebró en el Arsenal, el antiguo astillero medieval de la República de Venecia. Se había planeado en un lugar más céntrico y se trasladó después de que grupos de protesta amenazaran con interrumpirla; el Arsenal, rodeado de agua, es mucho más fácil de proteger. Entre los invitados estaban Oprah Winfrey, Leonardo DiCaprio, Bill Gates, Tom Brady, Usher, Karlie Kloss, Sydney Sweeney, Ivanka Trump y Jared Kushner, y miembros de la familia Kardashian-Jenner.
Las protestas
Una coalición llamada “No Space for Bezos”, con una docena de grupos venecianos preocupados por la vivienda, los cruceros y el exceso de turismo, sostuvo que la boda simbolizaba una ciudad alquilada a los de fuera. Los activistas colgaron pancartas en el puente de Rialto y en el campanario de San Giorgio. Greenpeace se unió a otro grupo para desplegar en la plaza de San Marcos una pancarta que decía “Si puedes alquilar Venecia para tu boda, puedes pagar más impuestos”, que la policía retiró. El sábado, los manifestantes marcharon desde la estación de tren. Las autoridades italianas y venecianas dieron la bienvenida a la boda, y Corila, un consorcio veneciano de investigación de la laguna, anunció una “importante donación” del Bezos Earth Fund, por una cantidad que no se reveló.
Por qué importó
La boda de Venecia mostró que una boda de destino de famosos tiene hoy una dimensión pública que ninguna lista de invitados puede contener. Para una ciudad frágil que convive con el exceso de turismo, la pregunta de si un lugar puede reservarse como un salón de fiestas no era abstracta. Parejas muy lejos de los presupuestos multimillonarios se enfrentan a una versión más pequeña de esa misma pregunta cada vez que se casan en un lugar que otros llaman hogar.
Llévate la idea
Escoge un vestido que vaya con el lugar. Un vestido de manga larga y cuello alto se siente adecuado en una iglesia o en un edificio histórico, como las iglesias coloniales del Viejo San Juan. Consulta nuestras guías de escotes y mangas, y la de vestidos de novia modestos.
Sé buen huésped del lugar. En una boda de destino, contrata suplidores locales, respeta la rutina de los residentes y pregúntale temprano a tu wedding planner por los permisos. Puerto Rico conoce la pregunta desde los dos lados: muchas parejas de los estados escogen la isla, entre otras razones porque, según Discover Puerto Rico, los ciudadanos estadounidenses y los residentes permanentes no necesitan pasaporte para viajar a ella.
Planifica tres noches distintas. Un trago de bienvenida, la ceremonia y una fiesta final, cada una en un escenario diferente, le dan estructura a un fin de semana. Que la primera sea corta y relajada.
Devuelve algo. Una donación a una causa local en nombre de la boda es un gesto elegante con cualquier presupuesto.
Decide cómo te vas a llamar. Sánchez sumó el apellido de su marido en sus redes. En Puerto Rico el matrimonio no cambia el nombre legal: según el artículo 83 del Código Civil, el nombre comprende el nombre propio unido al primer apellido de cada progenitor. Lo que hagas en lo social es decisión tuya; nuestra guía del cambio de nombre después de casarte explica qué aplica en la isla y qué en los estados.





